6/4/16

La última bandera rebelde

El 4 de noviembre de 1865 se rindió el barco de guerra CSS Shenandoah, el último buque que mantenía en alto la bandera de los Estados Confederados de América. Hacía siete meses que los ejércitos del sur habían capitulado y la Confederación ya no existía, pero el CSS Shenandoah atravesó medio mundo esquivando a sus enemigos antes de arriar la última bandera confederada y entregarse en el puerto de Liverpool, Inglaterra.

En el siglo XIX las comunicaciones eran muy lentas. A pesar de la aparición del telégrafo o del tren, había lugares en el mundo en el que las noticias tardaban mucho en llegar. Uno de esos lugares eran las aguas del norte del Océano Pacífico, cerca de Alaska. Allí fue donde en agosto de 1865 un buque británico topó con el CSS Shenandoah, un barco de guerra confederado, y comunicó a su tripulación que la bandera que ondeaba en lo alto de su mástil era la bandera de un país que ya no existía. Hacía dos meses que los ejércitos del sur se habían rendido y los Estados Confederados de América habían desaparecido conquistados por las tropas de la Unión.

El CSS Shenandoah se encontraba en las gélidas aguas de Alaska a la caza de barcos mercantes y balleneros de los Estados Unidos de América, la única manera que tenían los confederados de intentar dañar a sus enemigos del norte en el mar. De hecho, los sudistas no tenían una flota de guerra de importancia, ya que ésta se quedo en manos de la Unión cuando en 1861 se produjo la secesión de los estados del sur. Prácticamente ningún barco de guerra de los EEUU se integró en la nueva marina confederada, así que no les quedó más remedio que construir y, sobre todo, comprar los buques en otros países.

Un barco construido por encargo
El CSS Shenandoah fue uno de esos barcos construidos por encargo. Salió a navegar en agosto de 1863 desde el puerto británico de Liverpool, donde fue construido con la Guerra de Secesión ya muy avanzada. Cuando se incorporó a la marina del sur no lo hizo a una flota grande y poderosa. Los barcos de guerra confederados luchaban en solitario, tratando de burlar y de escapar a los más numerosos barcos de guerra yanquis y  con la misión de atacar a los mercantes que abastecían a sus enemigos y robar sus mercancías para llevarlas a los puertos del sur.

Desde los primeros días de la guerra estos puertos sufrieron un bloqueo asfixiante por parte de sus enemigos que impidió que los confederados pudieran comerciar con el resto del mundo. Era el llamado Plan Anaconda, con el objetivo de ir asfixiando poco a poco a la Confederación que no pudo exportar ni importar ningún producto a no ser que fuera de manera irregular y prácticamente de contrabando, lo que resultó completamente insuficiente para abastecer a un país en guerra.

El papel del CSS Shenandoah era pues romper ese bloqueo y atacar a los barcos enemigos y devolverles el daño. Pero el esfuerzo resultó inútil, a pesar de hundir o apresar en total 38 barcos de todo tipo, en su mayoría balleneros.

Cuando llegó la noticia de la derrota del sur, la tripulación del CSS Shenandoah sabía que no podía volver a casa ya que serían hechos prisioneros. Así fue como se tomó la decisión de volver al puerto que lo vio nacer y pusieron rumbo a Liverpool, al otro lado del mundo. La travesía duró tres meses, atravesando los océanos Pacífico y Atlántico y esquivando las patrullas de los nordistas.

Finalmente, el 4 de noviembre de 1865 el buque llegó a su destino y entregó el barco a las autoridades británicas que decidieron no arrestar a la tripulación que no fue entregada a los nordistas. Una gran muchedumbre se congregó en el puerto para ver el último espectáculo de la Guerra de Secesión Americana y cómo se arriaba la última bandera de la Confederación que siguió ondeando siete meses después de la derrota.  


      

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